Viernes 17 de Mayo de 2019

El dinamismo en la sátira de Fernando Sariñana

 

 

La creciente inquietud política de la sociedad mexicana a finales de los noventa fue el tema que abrió diálogo en la más reciente sesión de Conversando con nuestros cineastas, que se llevó a cabo el 16 de mayo de 2019 en la sala 4 de la Cineteca Nacional. La película que se proyectó fue Todo el poder (Fernando Sariñana, 1999), a propósito de la celebración de los 25 años de carrera de Sariñana, y fue comentada por la productora de Altavista Films Mónica Lozano.

En Todo el poder, la podredumbre del sistema político y judicial es motivo de sátira, a través de un reportero televisivo que se involucra en un caos de secuestros y escándalos mediáticos. Con un estilo visual que se adecuaba a los nuevos movimientos televisivos provenientes de Estados Unidos, Sariñana abandonó la idea de un cine de formalismo académico y solemne narración de la violencia.

Con un elenco de nacientes estrellas del nuevo cine mexicano, como Demián Bichir, Cecilia Suárez, Rodrigo Murray y Luis Felipe Tovar, Todo el poder rompió récord de taquilla con más de dos millones de espectadores en su corrida comercial. "Es muy difícil que una película mexicana llegue a tanta gente, había muy pocos ejemplos que tuviéramos de éxito y, la verdad, fue a partir de ese momento donde sí se demostró que una película hecha con calidad y con rigor, invirtiéndole en la publicidad de forma adecuada y haciéndole un circuito correcto, era bien recibida por el público", comentó la productora, reflexionando también sobre cómo el éxito del filme sirvió para establecer Altavista Films como una casa productora importante.

Parte de éxito de la película se debió a la variedad de temas y su ejecución formal. En un momento en que se inauguraban cientos de multiplexes a través de la república, el cine mexicano tenía la obligación de diversificar su catálogo. "Es un guion muy hábil y bien construido, que toca muchos temas que son cercanos al público y no ha envejecido, no pierde la modernidad que la hizo tan importante", explicó Juan Antonio de la Riva.

Lozano profundizó en la importancia de hablar frontalmente sobre temas que causaban dolor, principalmente en la corrupción de los funcionarios y en la violencia desatada por las mismas razones. "Hacíamos un cine urbano que retraba las grandes ciudades y sus conflictos, en colonias bravas, con problemas de seguridad e impunidad, y la sociedad que hacía justicia por su propia mano. Es el momento en el que hay ese cambio hacia un cine que apelaba por la problemática que se venía incrementando".

Sobre Fernando Sariñana, la productora habló del importante papel que jugó no sólo en su compañía, sino en la gestación de una nueva industria, trayendo consigo nuevas ideas y formas de ver el arte fílmico. "Cuando pensamos en quién podría ser un aliado para las actividades en la empresa, siempre tuvimos en mente a Fernando, porque lo que hacía nos parecía muy atractivo y era una persona que sabía producir, dirigir, escribir, y hoy mismo es de los pocos showrunners que tenemos en el país, pero que siempre ha estado apostándole a comunicarse con el público durante toda su carrera".

Conversando con nuestros cineastas continuará el próximo jueves 23 de mayo de 2019 con Ciudades oscuras (2002). La entrada será gratuita solicitando cortesías en la taquilla 5 de la Cineteca Nacional.